Este fin de semana me reuní con mujeres en torno a la vida y la maternidad, fue sin querer queriendo, son de esas reuniones que iluminan el mundo intuitivo y se celebran en torno a los presentimientos y el fuego de los oráculos.
La que ovulan, las que paren, las que se embarazan, el mundo que gira en torno al mundo femenino, hablamos como sobre los sueños que habíamos tenido y logramos gracias a ellos algunas epifanías, algunas de ellas dolorosas y desconcertantes, pero al final, las manos de las demás mujeres sostienen y te hacen ver lo conveniente de ciertos dolores, heridas con callito y una que otra cicatriz reincidente. El mundo masculino afuera, despedidas obligarías, bienvenidas a medias, y los inéditos, a todos se les desea suerte y gratitud en su caminar.
Mujeres fuertes, que aprendieron a andar solas sin dejar de buscar la compañía, mujeres que no aceptan la soledad de a dos, mujeres que tienen claro como quieren correr, con quien quieren correr y saben en qué huecos no se van a volver a meter. Interpretando sus sueños, reconociendo en ellas mismas las señales de lo obvio y también de lo oculto y lo mentiroso. Intuición que se despierta en la medida que nos hacemos dueñas de nuestro caminar, porque ya no hay otra forma de hacer las cosa, el viento no se lleva todos los dolores, el agua no fluye dentro de todos, a veces el río esta por secarse y solo las manos expertas de otras mujeres nos rescatan del abismo, cuidándonos, para no reventar como olas ante los mismos acantilados.
Saco de esta reunión la energía renovada, me he dado cuenta de unos cuantos errores que evité solo por un pelo, esquivé una que otra bala, quieta en primera, es hora de contemplar, tanta actividad demostró que perdí cierta practica, pero al final solo hay que reírse, nada del otro mundo se ha perdido. El mundo y sus aventuras se me antoja placentero, cosas que escribir, más mujeres por conocer y planes a corto y mediano plazo, reconocer en mí la música, volver al piano. Saco la claridad para interpretar señales, preguntas tardías que eran las respuestas más obvias. Después de lo vivido no se puede esperar más, se ve el futuro sin temor, porque ya se sabe que es casi seguro y que no lo es, ya a estas alturas con el tercer ojo encendido se presienten desde lejos los dolores y desconciertos. Todas las mujeres que ese día compartimos tenemos grandes cambios adelante, todas estaremos en otras partes a la vuelta de la hoja, todas más cerca de nuestra naturaleza, aprendiendo a correr juntas, solas, en compañía, aprendiendo a correr con lobos.
BIENVENIDA!!!!
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