Nada....es para que las cosas que pienso no se sigan perdiendo entre miles de libretas y cuadernos que nadie vuelve a ver.
jueves, 28 de mayo de 2009
MUJER
viernes, 15 de mayo de 2009
"DE LA TESIS Y OTROS DEMONIOS"
Tranquilo blog, será durante poco tiempo, prometo volver a ti cuando cierre este capítulo.
Nos vemos pronto, te extrañaré…besos!!!
lunes, 11 de mayo de 2009
"AMOR LÍQUIDO"
Para comenzar, la idea parte del modernismo cuyas características han venido cambiando hasta la forma como nos relacionamos, o más bien, esta época ha venido licuando los lazos sociales, es así, porque este modelo va en contra de la seguridad afectiva de los humanos, este mundo que requiere de contantes cambios y adaptaciones nos obliga a vivir en la penumbra de las necesidades nunca satisfechas.
En el libro hay una comparación con un pasado no tan remoto de cuando los vínculos eran adquiridos por consanguinidad, en este mundo modernos los vínculos dependen de nuestra capacidad adquirida de entrar en los espacios más apetecidos de la sociedad, puede que ayude el ambiente en que te mueves pero también es cierto que este debe estar alimentado por tu propia capacidad de adaptación. En síntesis, nacemos sueltos y debemos buscar conectarnos, por lo mismo estos vínculos no tienen garantía de duración, nada lo tiene, pero nos unimos con eslabones un tanto abiertos para una fácil huida en caso que las condiciones cambien, ya que ésta es una de las pocas garantías que la “modernidad liquida” nos da, y es que el piso de cuando en cuando se nos moverá.
Esa es la esencia del “amor liquido”, marcado por la inseguridad y la fragilidad. El eterno deseo de conectarnos y formar lazos, pero al mismo tiempo dejando los nudos flojos, preparados para la eterna huida. Queremos la seguridad que nos brinda un “para siempre”, pero al mismo tiempo le tememos, y este temor nace de una paradoja, queremos ser libres para tener la libertad de movernos y “relacionarnos”, cuando encontramos dicha relación la saboteamos con el fin de seguir buscando “relaciones”. Ansiamos la estabilidad, pero la masacramos una vez encontrada.
Lo anterior me recuerda a un término muy Colombiano: el “arrocito en bajo”, éste es a mí entender, un síntoma muy propio de la modernidad. Si estamos en una relación dejamos el nudo flojo manteniendo las opciones abiertas. Dichas opciones son alimentadas de diferentes maneras, una podría ser cuando, por ejemplo, en una reunión nos preguntan por nuestras parejas y contestamos con evasivas: “estamos bien…pero”.
Y así las cosas, el posmodernismo no ayuda. Podemos guardar contactos en msn o facebook, o cualquiera de las redes de amigos de ahora, e ir catalogando los “tal vez” o los “por si todo falla”, la idea central en nunca quedarse sin recursos, lo he dicho antes, somos fácilmente reemplazables y no siempre reciclables, pasamos de ser únicos e irrepetibles a ser un fordismo más.
Pero no nos confundamos, las relaciones son ahora más que nunca, “el tema”, como las noticias de asesinatos macabros, nos atraen y nos repelen al mismo tiempo. No importa el riesgo que conlleven, la construcción de cadenas y eslabones, son de los únicos juegos que vale la pena jugar. Pero cuando por casualidad el amor logra llegar a su meta, solemos quedarnos pasmados. Y yo no podría explicarlo más claramente que un fragmento del citado libro:
“[La atención humana tiende a concentrarse actualmente en la satisfacción que se espera de las relaciones, precisamente porque no han resultado plena y verdaderamente satisfactorias; y si son satisfactorias, el precio de la satisfacción que producen suele considerarse excesivo e inaceptable. En su famoso experimento, Miller y Dollard observaron que sus ratas de laboratorio alcanzaban un pico de conmoción y agitación cuando “la adiance igualaba la abiance”, es decir, cuando la amenaza de una descarga eléctrica y la promesa de una comida apetitosa estaban perfectamente equilibradas…] [Su grado de complejidad es tan denso, impenetrable y enigmático que un individuo rara vez logra descifrarlo y desentrañarlo por sí solo. La agitación de las ratas de Miller y Dollard casi siempre se diluía en la inacción. La incapacidad de elegir entre atracción y repulsión, entre esperanza y temor, desembocaba en la imposibilidad de actuar. A diferencia de las ratas, los seres humanos que se encuentran en circunstancias semejantes pueden recurrir al auxilio de expertos consultores que ofrecen sus servicios a cambio de honorarios. Lo que esperan escuchar de boca de ellos es cómo lograr la cuadratura del círculo: cómo comerse la torta y conservarla al mismo tiempo, cómo degustar las dulces delicias de las relaciones evitando los bocados más amargos y menos tiernos; cómo lograr que la relación les confiera poder sin que la dependencia los debilite, que los habilite sin condicionarlos, que los haga sentir plenos sin sobrecargarlos…]”
Sin palabras, francamente no hay mucho más que decir al respecto, mí propia carrera entra acá en entre dicho, ya que Zygmunt Bauman, apunta a que no podemos hacer de un círculo un cuadrado , afirma que nunca habrá forma de ser sujetos modernos sin sentirnos desencantados a cada esquina del camino. Debo decir por amor a lo que hago que siempre podremos vivir de la forma que queramos vivir aceptando de lleno lo que realmente somos, podemos llegar a ser patos entre cisnes, siempre y cuando aceptemos y apreciemos nuestra condición de patos, para lograr dicha aceptación más que “ajuste” a veces hace falta un “consejero” (flores para mí, obvio).
Por otro lado Bauman, habla del cambio de relaciones a conexiones, cuya diferencia en que las relaciones son de origen más “solido” y las conexiones se asemejan más a las “relaciones virtuales” a cuales: “uno siempre les podrá oprimir la tecla ‘delete’”. Esto es inevitable, inmersos en la modernidad creemos en la promesa de relaciones cada vez más gratificantes y satisfactorias, relaciones de fácil acceso y de fácil salida, en resumen, muchas relaciones a bajo costo emocional. Para lo anterior cito de nuevo.
“Tal como señaló Ralph Waldo Emerson, cuando uno patina sobre hielo fino, la salvación es la velocidad. Cuando la calidad no nos da sostén, tendemos a buscar remedio en la cantidad. Si el “compromiso no tiene sentido” y las relaciones ya no son confiables y difícilmente duren, nos inclinamos a cambiar la pareja por las redes. Sin embargo, una vez que alguien lo ha hecho, sentar cabeza se vuelve aún más difícil (y desalentador) que antes —ya que ahora carece de las habilidades que podrían hacer que la cosa funcionara-. Seguir en movimiento, antes un privilegio y un logro, se convierte ahora en obligación. Mantener la velocidad, antes una aventura gozosa, se convierte en un deber agotador. Y sobre todo, la fea incertidumbre y la insoportable confusión que supuestamente la velocidad ahuyentaría, aún siguen allí. La facilidad que ofrecen el descompromiso y la ruptura a voluntad no reducen los riesgos, sino que tan sólo los distribuyen, junto con las angustias que generan, de manera diferente.”
Y bien, creo que todos tenemos más de un amigo o amiga en que podríamos ver alguno, sino todos los síntomas, de poseer el tipo de “amor líquido” acá nombrado. Son esos seres que no saben lo que quieren, que se debaten entre el amor y la huida, que nunca aceptan sentir cosas profundas por sus parejas, que cuando salen si ellas parecen animales en celo, lo que yo junto con mis amigas llamamos vulgarmente, andar con el “radar prendido”. Y más aun, creo que todos alguna vez en nuestras relaciones hemos caído en ello, si nos dan motivos para desconfiar podemos rápidamente hacer uso de los diferentes recursos del posmodernismo para combatir, mitigar o abolir el dolor. Porque lo malo en este mundo no es terminar una relación, lo malo no es sufrir, lo malo es quedarse sin recursos para superarlo.
En fin amiga, este tema es largo y espinoso, yo espero habértelo aclarado un poco…o complicado, no sé. Lo que sí sé, es que es divertidísimo observar como el modernismo penetro en todas las esferas de nuestra vida, como transformo la visión y la sensación de las cosas, como nos puso a luchar con el reloj, a competir con nuestros iguales y a correr como locos para alcanzar la meta, pero…¿Cuál es la meta entonces?...baaaaa de eso hablaremos luego.
miércoles, 6 de mayo de 2009
"UN AMOR POSMODERNO"
[Reafirma su compromiso con su primer amor; sin embargo, como él mismo dice, teme que “no sepa un día que voy a amar al siguiente”. Anhela desesperadamente algo solido a lo que asirse, pero “sólo veo fantasmas que hieren mi vista, desaparecen en cuanto trato de atraparlos”.][Es la atmosfera en la que nace la sensibilidad moderna].
Del libro “La nueva Eloísa” de Rousseau, citado por Marshall Berman en “Todo lo solido se desvanece en aire”.
Vivimos inmersos en el modernismo. De nuestros cuerpos salen invisibles hilos que nos mantienen unidos con el mundo: nuestros celulares son dispositivos por donde podemos hacer casi de todo, ahora tenemos computadoras de bolsillo y ya podemos instalarnos de manera subcutánea un chip con la información de nuestra tarjeta de crédito (no es chiste, lo juro, lo vi en CSI). Esta época permitió que fueran los hijos los que enseñaran a los padres como usar los diferentes artefactos; la modernidad ha cambiado uno que otro rol. Por ejemplo, en el mundo laboral la experiencia dejó de ser bien paga y fue remplazada por el joven bien titulado, mano de obra barata, eficiente y también, de cierta forma, desechable. Se cambió al artesano que dedicaba buena parte de su tiempo a elaborar un mueble para toda la vida por unos de fácil y rápido ensamblaje, pasamos de un mundo dedicado y lento a uno acelerado y eficiente. Ya lo decía Marshall Berman en su espectacular libro: nada escapa a ésta revolución, ni siquiera el amor.
Hablando de eso, hace poco asistí a la cátedra de un psicoanalista llamado Luis Fernando Ordúz. En ella se trataron temas de modernidad y posmodernidad, entendida esta última como el proceso que ha tenido el mundo después de los 70´s y aun un poco más allá con el nacimiento del internet y las formas de difusión de información que ya conocemos. Estos detalles han enmarcado al mundo en una velocidad difícil de mantener. Lo que hoy era mañana no se sabe, lo que hoy se quería mañana será obsoleto, lo que hoy desees con ansias mañana te estorbará. Y fue lo anterior, lo que me recordó un amor posmodernista que nació, creció y murió ante mis ojos, un amor intenso que no supo sobrevivir al mes, una curiosa mariposa, bella y efímera.
Dicha historia comenzó cuando mi amiga lo vio por primera vez, creyó ver en sus ojos algo especial, le pareció que había magia en la manera como lo conoció pero la única magia que hubo en ese encuentro fue la que ella quiso ver. Gracias a los artefactos de la tecnología lograron continuar su comunicación, primero se ubicaron por facebook, luego el amor pareció crecer vía msn, se dijeron las primeras cosas bonitas escritas con las típicas contracciones que disimulan la mala ortografía y para cuando se vieron ya se habían dicho de más. La siguiente semana ya habían compartido secretos y noches, celos e intrigas. Desgraciadamente también compartieron información que no se debía. El msn con sus conversaciones guardadas y un tris de imprudencia les permitió saber que pensaban el uno del otro. Parte de la magia había sido cortada de un solo click, luego de eso, el error de la intensidad.
A ella le pareció que sus ojos no le mentían cuando él le dijo que quería estar siempre a su lado, que tanto tiempo juntos no lo aburría, ella creyó en su guión porque jamás se atrevió a dudar de sus intenciones. Entonces ella quiso jugar a lo mismo pero cayeron en un eterno malentendido, él la llamó intensa y respondió a eso como sabia, o como ya lo había hecho antes, sencillamente dio un paso atrás. Ella, al sentir su desaceleración dio un paso adelante, él dos atrás, media vuelta y siguió su camino, todo sin muchas explicaciones.
Ante la huida ella no supo reaccionar. Es ahí cuando las amigas intervienen, le agarran las manos para que no lo destroce a llamadas, decomisan computador para evitar mails indeseables y en la medida de lo posible la distraen. Pero todas lo sabemos imposible, el asunto es puro maquillaje, es un respaldo imaginario que no evita que el que la quiera cagar la cague con toda. Pero es un símbolo, un rito, que le demostró que no estaba sola.
Calculo que el dolor que ella sintió partió de dos partes, uno, de una ilusión abortada, y otra, de un orgullo herido de muerte. Desde donde fuera fue, lejos, lo más profundo de dicha “relación”. La pregunta más interesante debe ser sobre lo que le pudo haber pasado a él, para lo que hay varias teorías. Algunos dicen que se asustó, otros que se desencantó, otros que es muy jodido y no quería más intensas en su vida, etc. Lo que supongo es que él tampoco sabe lo que ocurrió. Para mí que él fue la víctima de un amor “líquido”. Seguro él no mintió, solo hizo lo que sabía hacer, sintió en profundidad por 15 días, más que suficiente para este mundo afanado. Tal como lo decía Ordúz en su cátedra el amor de antes se asemejaba a la novela “La María” de Jorge Isaacs, donde se muestra un amor que se cultivaba durante toda la vida, un amor paciente y lento y caricaturizando la situación el amor de hoy sería como el “9 semanas y ½”: intenso y efímero, si en estas nueve semanas no has soltado todo, estas out.
Como en la modernidad el amor se construye en el aire y se destruye en el eterno espíritu del modernismo, es como un lego que se busca armar a punta de crisis. El amor posmoderno también busca romper lo solido. Se está reinventando, construyendo su propio Big Bang en búsqueda de su explosión y expansión.
El amor de hoy está mutando y nosotros, en el medio, no sabemos si estamos allá ni acá. Aun esta generación se debate entre las tradiciones y ritos de nuestros padres y las nuevas tradiciones y ritos que nos marca el posmodernismo. No sabemos si conservar los viejos adagios que rezan casarse, reproducirse y morir, modelo sin duda robado de la biología básica, o, por el contrario, romper esquemas, vivir con quien queramos y a su forma hacerlo todo al revés, amoldarnos al amor que rompe, se desase y se reinventa, se arma y se vuelve a quebrar. Sostenemos en nuestros hombros el pasado pero ya hemos dado un paso inevitable hacia el futuro.
Pero nada, volviendo a este amor posmodernos al cual me refería, hay que aceptar que hay un poco de cretinos y mentirosos en todos nosotros, mujeres u hombre, todos podemos en cierto momento sacar a relucir los aspectos más espinosos e hirientes de nuestro tiempo, podemos engañar de manera meticulosa, o sin intención, el punto es ver si funcionará. Mentimos y enterramos las uñas antes de saber siquiera lo que sentimos, hasta llegamos a compartirnos entre varios amores a ver cuál de ellos toca fibras más profundas, todo por ganarle un minuto al que nos pisa los talones. Corremos desaforadamente en búsqueda de un complemento que nos permita vivir plenamente el imaginario de amor prometido.
¿¿EL AMOR PROMETIDO??…¡¡¡JODER!!!... EL AMOR POSMODERNO
miércoles, 29 de abril de 2009
LA RELIGIÓN, ¿LA SALVACIÓN?
Hace poco, mientras veía el documental de Richard Dawkins "The Root of All Evil" no pude más que sentirme identificada en muchos aspectos que ahí se nombran, tal vez lo que más llamó mi atención fue el hecho de verme como una de las personas que crecieron sin religión, es más, fue su carencia la que dominó las pesadillas de niñez, la ciencia a muy tierna edad puede ser igualmente aterradora, algo que sé, porque hace parte de mi propia historia.
Pasé mi infancia resguardada de toda influencia religiosa, o lo más posible, vivía en Barcelona y aunque España es un país de bases católicas muy fuertes, la doctrina religiosa no es permitida en los colegios públicos, en mi casa, mi madre pertenecía al más radical de los ateísmos, o sea que sencillamente para ella no existía religión, ni la criticaba, ni la practicaba.
Regresamos a Colombia para cuando yo rondaba los 10 años, parece ser que ese fue mi propio punto de no retorno. Y es así que al llegar acá me encontré por primera vez ante la enorme Biblia de mi abuela y su aun más enorme rosario adornando la cabecera de su cama, así mismo, entré a un colegio donde por primera vez conocí las enseñanzas del catolicismo, pero ya no había forma, como lo dije antes ya había pasado mi punto de no retorno y no me pude comer el cuento de un mundo creado en 7 días, ni en el pecado original, y menos el Arca de Noé, porque sin duda no pude creer que en un barco fueran a caber todos los animales que había visto en los zoológicos, sencillamente la religión no me cupo en la cabeza, como tampoco la idea romántica de un ángel al que le rezábamos en las noches para que nos cuidara en el día, ni tampoco los aburridos sermones de domingo hicieron otra cosa que arrullarme. Para cuando mi madre regresó, 6 meses después de mi llegada, no encontró la católica ferviente que mi abuela esperaba haber convertido durante su ausencia, sino más bien, a una niña que pensaba que su familia estaba un poco “tocada”. Mi madre volvió a abrazarme con su escepticismo y todo volvió a ser “normal”.
Dos años después, mi madre moría de una extraña enfermedad, sin ninguna fe a la cual aferrarse la vi consumirse poco a poco, un día cualquiera mientras veíamos televisión le pregunte por lo que pasaría después de su muerte, sin tacto respondió sobre las cuestiones logísticas del asunto, te quedaras con tal y pascual, terminaras tus estudios y bla bla bla, insistí en la pregunta de qué sucedería con “ella” después de su muerte, sin duda su respuesta salió de sus más profundas convicciones, porque sin pestañear respondió;
-Pues cuando muera mi cuerpo, gracias a los gusanos, se volverá tierra, esa tierra se volverá el sustento de una zanahoria, que posteriormente será alimento para un conejo y así sucesivamente.-
Y fue así como su idea de eternidad fue la pesadilla que me persiguió durante mucho tiempo.
Cuando murió, mi niñez quedó enterrada a su lado, me rondaba la imagen de los gusanos convirtiéndola en tierra, los conejos me asaltaban en la noche, la idea de la muerte no me dejaba dormir, fue ahí cuando envidié a mis compañeros de colegio, los que sin dudarlo me hablaban del paraíso, pero yo lo sabía, no había cielo, ni infierno, solo había tierra, gusanos y conejos.
Curiosamente fue un libro con otro tipo de creencias la que me permitió salir de mis pesadillas, fue todo un bálsamo a mis temores y llegó a mí como un magnifico accidente. Una de las primeras cosas que hice al morir mamá fue acercarme a ella a través de sus libros, quería entender su esencia y devoré su biblioteca como si esto me devolviera a su lado, dejaba los libros en una mesa antes de irme al colegio y volvía a ellos cuando regresaba, al tiempo descubrí un doble marcado de pag, sin decirme nada mi abuela seguía mis pasos a través de los libros que leía, tratando así de entrar en mi silencioso mundo. Ninguna dijo nada, pero esto se convirtió en un ritual de las dos, yo tenía la precaución de dejarle el libro en el lugar “acordado” y no confundir nunca las marcas de dónde íbamos. Un día fue ella la que propuso la lectura, encontré en nuestro sitio algo que me dejo respirar en paz por mucho tiempo, su título era “Muchas vidas, muchos sabios” del doctor Brian Weiss, jefe de psiquiatría del hospital Mount Sinaí de Miami.
Palabra más palabras menos, este libro combinó dos cosas en las que yo quería creer, la ciencia y un mundo después de la muerte, hablaba sobre reencarnación, sobre muertes recordadas, traumas pasados de vida en vida, etc. En su momento esta creencia me devolvió las ganas de vivir ésta supuesta vida, después de ella habían más chances de ser feliz, de equivocarme, en fin, una segunda, tercera y hasta cuarta oportunidad. Y fue así como la idea de la muerte dejo de asaltarme.
Pasaron los años y deje de pensar que el libro fuera ni medianamente real, sigo agradecida con mi abuela por dejarme leerlo y devolverme con él la tranquilidad, aun así sigo pensando que falta demasiado por descubrir como para dar por sentado nada, hay investigaciones recientes que dicen que nuestras neuronas podrían contener algo de memoria heredada, quiere esto decir que podríamos bajo estimulación sacar cosas que vivieron nuestros padres antes de nosotros nacer, aunque esto no explique como recordamos muertes que no pudieron vivir nuestros antepasados, por obvias razones no podríamos haber nacido después de su deceso. Como lo dice el mismo Dawkins, la ciencia esta en perpetuo movimiento y en eso radica su magia.
Obviamente mi caso es extremo, fue una muerte prematura la que me hizo cuestionar mis creencias o la falta de ellas, pero gracias a ello puedo comprender como el miedo podría haberme empujado a una salida fácil, y como la idea del paraíso fue tan tentadora, lo que no me permitió caer en dicho vórtice fue la no naturalización de las ideas un tanto ridículas que les enseñan a los niños durante la primaria, y por lo mismo creo entender porque en las cárceles y hospitales nacen tantos fanáticos, cuando todo ha sido quitado, cuando tus bases son movidas por eventos aleatorios, cuando el dolor escapa a tu control, queda muy adentro la huella de la salida fácil, la religión de la niñez con su explicación sobre lo bueno y lo malo es mucho más sencilla de explicar que el altruismo Darwiniano, es más sencillo creer en un plan divino que nos permita vivir una reclusión o una enfermedad terminal, que asumirnos como dueños de nuestro propio destino.
El mundo sin Dios es aterrador, pero está bajo nuestro único control, el mundo sin paraíso ni infierno, nos deja a nuestro libre albedrío esta única vida, sabiendo que podemos hacer de ella el mismísimo infierno y paraíso. Con ello quiero decir que la responsabilidad de un mundo sin Dios es muchísimo más grande que uno donde él es pensado como el hacedor de cosas, donde somos simples marionetas movidas por hilos imaginarios de una conciencia superior, es un mundo con menos magia, pero sin duda un mundo más nuestro.
Ya por todo lo anterior no puedo tampoco entrar a criticar de manera tan fuerte como lo hace el profesor Dawkins en su documental, no creo que sea necesario ser tan duro con aquellos que deciden creer y resolver así las dudas de sus vidas, el miedo al más allá nos persigue a todos, pero cada quien toma sus propias salidas, ese es su derecho, en eso radica su libre albedrío. Lo malo es hacerlo con los niños, pero sin duda los padres lo hacen porque creen que es lo mejor para ellos, y entro así en arenas movedizas, parte de otro cuento.
viernes, 17 de abril de 2009
"AGUAS DE MARZO"
"La botella de ron, reventón caminero
El proyecto de casa, es el cuerpo en la cama" ....¿TE SUENA?
jueves, 16 de abril de 2009
¿QUIEN ES EL GENIO?
Mi abuelo fue un hombre curioso, todo en su vida fue novelesco e impredecible, era un médico que un buen día decidió dejar su profesión, familia y fortuna por perseguir un amor en un país demente y que murió lanzando teorías psicológicas sobre los problemas de su familia abandonada, él siempre vio sus errores como fallas genéticas que se han repetido de generación en generación, él jamás acepto ninguna culpa del dolor que al final produjo en mi abuela y sus hijos.
Una de sus increíbles teorías absolutamente incoherente con la que sí lleva ese nombre, es la del “síndrome del niño genio”. Obvio que si lo llamó síndrome es porque tenia varios síntomas, pero esto es algo que me contaron y se me escapan los detalles, que de por sí deben ser bastante divertidos, el punto es que él decía que varios de los integrantes de su familia lo habían padecido. La característica principal es que a pesar de ser genios sus vidas eran un desastre, no lograban alcanzar las metas normales y si las alcanzaban el camino habría sido más raro y tortuoso de lo normal, al final ni siquiera les alcanzaba el cerebro para ser felices y ahí parados …..¿Para que carajos sirve tener CI elevado?
El punto curioso es que él decía que este síndrome era el culpable, era el hecho de haber sido catalogados en su niñez como muy inteligentes, su perdición. Esta es una idea que con los años le he comprado en su totalidad, y es así porque con el diagnostico llega el más grande enemigo del felicidad, la temible prepotencia.
Para poner un ejemplo me gustaría escribir sobre una anécdota de mi infancia, en realidad es de un poco más allá, pues si mal no recuerdo debía tener alrededor de 12 años. Para ese entonces comenzaba bachillerato en un colegio de exigencia académica muy alta, en esos tiempos pasaron en mi vida cambios muy grandes que no vale la pena nombrar, y creo que a raíz de eso, cálculo que de los 10 a los 16 años habré leído el 80% de los libros que hasta ahora me he leído. Paradójicamente mis notas comenzaron a caer estrepitosamente, además mi ortografía no coincidía con mi volumen de lectura, esto despertó algunas sospechas en mi colegio, por lo que mi caso fue transferido a la psicóloga del mismo. Pasé por varias pruebas y al final del mes su veredicto fue un informe en el que se lee:
- CI 127, con problemas ante la autoridad, se necesitan más pruebas para descartar una disgrafía leve.
Interpretación personal: Esta jodida por el “síndrome del niño genio”, aun no sabe nada de la vida, pero como también ha sido picada por el mal de la prepotencia, ha decidido que no le debe poner atención a los maestros, ni respetar sus enseñanzas, ha decido que en vez de prestar atención en clase llevará sus propios libros e irá al ritmo que quiere. Y por si fuera poco, su ortografía y letra serán difíciles de corregir. Aun hoy, con mucha auto-terapia puedo llegar a escribir “vendito” en vez de “bendito”. Jajajaja en fin, lo que si aprendí es a reírme de mis propios horrores.
Resultado: Gracias a mí prepotencia lo que tenia de aventajada lo perdería con el pasar del tiempo, y así fue.
Lo que sucedió a continuación fue uno de los muchos golpes al ego que he tenido, a pesar de lo inteligente que creí ser, mi colegio desistió de educarme, se aburrieron de que mí, y al final del año aconsejaron a mi familia sobre un colegio más apropiado.
Pero pasarían muchos años antes de lograr identificar a mí enemigo, aun hoy tengo días en que lo enfrento, a veces le gano a veces pierdo ante el. Ya no sobresalgo, digamos que en mí no hay nada extraordinario y vivo sometida a un extenuante autocontrol, hay días en que debo morderme el labio para no corregir a los demás, no importa si yo creo que las correcciones se hacen a las personas que de alguna forma se quieren, no todos piensan como yo, y para muchos ser corregidos es odioso y prepotente. Y en la gran mayoría de los casos, es así.
Para ilustrar lo anterior, un ejemplo de hace poco; leí por ahí a alguien que escribió algo que me hizo levantar de la silla, no podía creer la tranquilidad con que había confundido la teoría de Darwin (sin g) con Lamarck, digamos que cualquiera podría confundirlos y más si no se ha estudiado carreras afines a la biología, y mi esfuerzo por no escribir un anónimo fue muy fuerte. Fue mi deseo escribir algo así: caramba que Darwin no dijo que el que tenia frío se adaptó y le salieron pelos, más bien esa fue la teoría que tumbó, lo que decía es que no son los individuos lo que se adaptan, son las especies, es decir que si vives en clima frío y por azar del destino un individuo nace con una mutación de tener más pelos de lo normal, sus genes estarán más adaptados al ambiente y sobrevivirán primando sobre los lampiños, que fijo, se congelarán sin tener tiempo de reproducirse (versión súper, híper resumida).”
Para cerrar este cuento, sólo puedo decir que mi abuelo en medio de su excéntrica forma de ver la vida, tenia razón. No sirve de nada llenar el crucigrama del domingo en tiempo record, ni saber anticipadamente las respuestas de “quien quiere ser millonario”, tampoco llenar el sudoku por deporte, ni creer que por haber leído mucho sobre relaciones se sabe tener una, mi familia es una manada de “genios” que nada hicieron con su vida, obvio no todos, por ahí hay muchos que son reconocidos políticos y pensadores, y uno que otro que logró ser feliz. El punto es que no importa cuantos libros leas, ni cuantas revistas de ciencia devores, si no se aprende a respetar a los demás, la vida será un eterno tropiezo, sino aprendemos a callarnos mientras otros hablan, nos perderemos de lo que nos dicen, si miramos con displicencia a los que supuestamente no nos dan la talla, no quedaremos solos, si nos creemos mejores que otros, llegaran a medirnos con la misma vara otros cuantos que nos superarán.
Al final, una sola pregunta, ¿Quién es el genio?....